Nuestra estancia reciente en el Captain's Inn fue una delicia para los sentidos. La brisa suave, sosteniendo una taza de chocolate caliente mirando los leones marinos desde la cubierta, hundirse en las almohadas suaves, calentarse al centelleante fuego, disfrutar del melón y de los dátiles que servían en el dorso de aquellos preciosos platos azul cobalto, savorear el aire con...
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