Es un sitio diferente. Muy casero, lo llevan Mark y April, que atienden bien a sus huéspedes. No está tan cerca de Duval Street como otros hoteles, pero vale la pena alquilar una bici y dejar el coche. Tranquilo y agradable, tiene un porche espectacular para descansar por las tardes. El desayuno no está mal, aunque 2 de los 5...
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