Laurie y Gary fueron los anfitriones más corteses. La habitación estaba impecable. postre estaba listo cuando llegamos y el Strudel de el desayuno era para morirse. Laurie era una riqueza de información sobre tiendas, restaurantes y bodegas. Por la cantidad de dinero que pagamos, el toque personal estas dos dan al lugar te hacen sentir como de la realeza. Se...
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