Mi marido y yo estábamos tan suerte que descubrimos este hotel pequeño y encantador. Es histórico, pintoresco y cómodo. Los anfitriones son encantadora y extremadamente servicial. El patio interior es hermoso, y durante nuestra estancia había otro cliente oído tocando música con encanto la guitarra.
Llegamos en coche de mesa Verde y pensamos que nos volveríamos a alojar en Cuba....
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