Estuve en noviembre de este año en la pousada de Dedé, un lugar muy cálido, con un muy buen precio y atendido por su dueña. Las habitaciones muy coloridas y el cafe de la manha, excelente, variado y abundante.
Lo mejor: la calidez y el cuidado de su gente.
Gracias Dedé, Danielle, Dijauma, Daiara y Joao Vito.
Un maravilloso lugar...
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