El lugar es amplio, cálido y de buen gusto. Mi habitación tenía unas suavecitas sábanas de franela y un cobertor delicioso. Dormí como rey. Nos encendieron la chimenea y nos regalaron una copa de vino de bienvenida. Al día siguiente nos sirvieron un desayuno mexicano, nadamos en la alberca, la cual tiene caldera y está caliente, por lo que no...
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