Una casa preciosa. Es un edificio antiguo restaurado en el que los pequeños inconvenientes (suelos con zonas que crujen o falta de ducha, sólo bañera con grifos bajos) quedan compensados por lo agradable, cómoda y bonita que resulta. El dueño es amabilísimo. Ofrecen la posibilidad de cenar (a la luz de las velas), el menú lo componen ingredientes sencillos pero...
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