Genial. Me encantó. Acabamos allí por casualidad, haciendo una parada no planeada en Golspie y fue todo un acierto y además, a un precio asequible.
Familiar, pequeño pero es de esos lugares que te hacen sentirte cómoda. Por los dueños, la familiaridad, por el bar-saloncito con unos sofás comodísimos junto a una chimenea donde puedes tomarte uno de los cientos...
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