Todo recuerda a un antiguo hotel en el que los veraneantes, con un cierto nivel económico, iban a tomar las aguas de las termas, pero sin llegar al lujo. Los muebles, la recepción, el salón, las habitaciones y la sala de desayunos parecen anclados en el pasado, un poco decrépitos pero todo muy limpio. El cuarto de baño muy pequeño...
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- Alegre Hotel Luso
