Es un sitio increíble: la situación, la playa perfecta para hacer surf y donde estas practicamente solo, la kasbah en general, todo es precioso. Pero tienes que reclamar las toallas y el papel higiénico cada día, las puertas muy bonitas pero cuestan de abrir y cerrar y quizás fue culpa mía por no quejarme suficiente al dueño, pero he dormido...
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