Doña Maria y sus hijas nos hicieron sentir como en familia, eramos un grupo inicial de 2 parejas, 2 adolescentes y 2 niños. Desde el principio fueron muy amigables y sinceras con lo que si podían o no ofrecer. Nos encantó los espacios abiertos, como el Bohío con hamacas, de las cuales nos apoderabamos en el atardecer. No nos sentimos...
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