Reservamos una habitación mediante la página web de la aerolínea. El precio era bastante atractivo ya que los demás hoteles de la zona centro-norte de Seattle sobrepasaban los 200 dólares.
Al llegar a la habitación, descubrimos con horror una alfombra de peluche color óxido, sucia y desgastada tras años de uso. La pintura en el baño estaba picada, en la...
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