El establecimiento está MUY bien situado, en pleno centro del downtown de Anchorage. El trato de los empleados és realmente exquisito y atento. Las habitaciones són inmejorables, incluso algunas tienen chimenea y vistas al mar. La única pega que puedo encontrarle és que tienes que desayunar en los sofas del comedor ya que carece de mesas, es un poco incomodo.
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