Pasamos una noche en Hestheimar. El ambiente es totalmente familiar, los detalles especialmente cuidados. El desayuno fué uno de los mejores que tuvimos, habia de todo, incluso pan, pasteles y galletas caseras!!!También dimos un paseo con sus caballos y fue magnifico. La guia genial, el entorno imejorable (vistas a dos glaciares y un volcan) y la experiencia totalmente relajante!!!
