En el Hawthorne Lodge me sentí bastante como en casa; los desayunos eran fabulosos, generosos... ¡Los echo de menos! Todas las instalaciones, aparcamiento, etc, estaban muy bien. Las camas eran cómodas y había muchos libros para planear excursiones. Por culpa de un inesperado tropezón en Holy Island, mi ropa se manchó, pero la propietaria me la lavó encantada... no tenía...
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