Mi marido y yo acabamos de volver de una estancia de una noche en las Riverside. Nos sentimos como en casa el momento en el que entramos por la puerta del hotel. La entrada del jardín era encantador, como era nuestro tour de la casa. Nuestro anfitrión, Durell, al instante se siente como un viejo amigo, muy servicial y erudito....
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