Realmente una maravilla de mini hotel, con dos habitaciones y un bar-restaurante. Megasencillo, sin ningún lujo y limpio en una playa paradisiaca de arena blanca y palmerasy unos cielos inenarrables. La amabilidad del personal fabulosa, resaltando Patrick....te resuelve todo hasta el transporte Una vez en la vida vale la pena estar en otro mundo y este es el cielo
