Me sumo a lo que ya se ha dicho de la casa y de sus habitantes: Haydee, su hija Aylen y su madre Marta. Son encantadoras. La casa acogedora y limpia. Un jardín que invita a la relajación y a la conversación. La comida excelente y abundante. Estuvimos dos noches y cenamos una de ellas una langosta preparada por Haydee...
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