Pasamos una noche en Izamal en nuestro viaje por toda la peninsula de Yucatán, tras haber dejado Merdia a nuestras espaldas. La ciudad es tranquilisima, un paraiso de paz y tranquilidad. El hotel muy bonito, las habitaciones estupendas y el servicio muy bueno, la gerencia estupenda. Destacar el buen desayuno incluido. Recomendable para todos.
