Inmejorable!!!!
la dueña encantadora, un desayuno digno de marqueses en una habitación con chimenea encendida, pan del lugar recién hecho, croissants como nunca los he comido en francia, las habitaciones impresionantes, amplias, con baño enorme, hiperlimpias.
El paisaje, todo verde, con vistas al Mont-Saint Michel, un lugar idílico!!!
hay que ir y verlo!!!
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