Nos encantó el hotel. Nos alojamos en la suite Beatles, muy espaciosa, luminosa, y con una decoración cuidada y original. La comida muy abundante y "du terroir", se sirve en grupo, fomentando la interrelación entre la gente. Uno se siente como en su casa. Los "chateliers" derrochan amabilidad. Seguro que volveremos.
