Visitar el Languedoc y perderse por Montpellier siempre vale la pena, pero con este hotel-Spa es parada obligatoria. Al adentrarse en los dominios de la hacienda entre viñedos, uno ya intuye la exclusividad y la majestuosidad de lo que le espera. Habitación Junior Suite enorme, de diseño exigente, terraza privada, domotizada, ordenador con conexión a internet,... El baño una auténtica...
Más
