Muy buena relación calidad/precio en este hotel, habitaciones nuevas, en un edificio anexo de reciente construcción, muy bien decoradas y amplísimas, el baño también muy grande y cómodo. La única pega que la calefacción de las habitaciones no calentaba lo suficiente al ser tan amplias las habitaciones, de todas formas con los fantásticos edredones no se pasaba frío por la noche.
El pueblo de Kisslegg también nos encantó,con un pequeño lago muy bonito en el mismo pueblo, se trata de un lugar muy tranquilo y acogedor, relativamente cerca (unos 20 minutos) del Lago Constanza.
El desayuno del hotel correcto, con todo lo necesario aunque tampoco nada extraordinario.
Recomendar el Restaurante El-Solino, en el mismo pueblo, tiene cocina abierta todo el día (hasta las 22h) lo cual es muy de agradecer ya que los horarios germanos son muy diferentes a los españoles. Se trata de un sitio de snacks, ensaladas y cómidas rápidas pero todo muy bueno y a buen precio, con...
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