En medio de una tempestad de nieve en un viaje de Praga a Dresden con todas las carreteras cerradas logramos encontrar este refugio y resultó un encuentor magnífico. Los dueños realmente amables y cálidos; con nuestro inexistente alemán, logramos comunicarnos sin problema, nos acogieron, probamos la especialidad de la casa, ¡deliciosa!, dormimos bien y a la mañana siguiente nos dieron...
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