estuvimos con mi mujer y mi hijo de 2 años en febrero 2011, el lugar: una casona acondicionada y realmente acogedora, con un jardìn lleno de naranjos, nos dijeron que en verano allì se arman las mesas del desayuno, una delicia. Giovanni, su dueño, muy agradable, siempre tratò de hacernos una estancia còmoda y aprovechar lo mejor de la ciudad...
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