Licata es una ciudad llena de rincones preciosos y muy buena gastronomía y, si además te alojas en la Antica Dimora San Girolamo es una auténtica delicia. Hotelito sumamente acogedor, habitaciones impecables, buen desayuno y todo ello dirigido por Lavinia, mujer encantadora. Gracias por tan buenos recuerdos!!! Elena y Anna
