Una casa tipica provenzal donde se respira paz en cada rincón. La habitación es confortable y encantadora; el jardín lleno de árboles y plantas aromáticas donde predomina la lavanda. Escuchar su fuente es muy relajante. El desayuno es abundante, variado y exquisito. Sus dueños son atentos y encantadores. Nos gustaría volver.
