Lo que más me gustó fué el desayuno, chiquitito pero todo muy rico y el comedor acogedor, las habitaciones muy antiguas y huelen un poco a humedad, la piscina tenía buena pinta pero no era temporada de bañarse y el recinto estaba bien con sus sitios para dejar el coche. El restaurante para cenar bastante caro y poquísima cantidad pero...
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