Estuvimos alojados en la Manoir en Julio de 2007, con motivo de nuestra visita a Giverny. El lugar es encantador, la habitación espaciosa, el baño ideal y los desayunos completos y caseros, servidos en una sala preciosa con muchísimo encanto. Los anfitriones excepcionales. Se desvivieron por atendernos.
