En una ubicación inmejorable, justo detrás del Monasterio Songzanlin, es el lugar ideal para disfrutar del paisaje, descansar y conocer poco a poco la zona, sin prisas. Nos quedamos en una Suite Junior, con chimenea, baño de madera, terraza soleada con fantásticas vistas. El servicio es impecable y el restaurante muy recomendable. Excelente relación calidad-precio.
