Estuvimos en la estancia naranja, con unas vistas al pueblo y a la sierra espectaculares. La atención de los dueños fue exquisita, ya que nos proporcionaron toda la información de que precisamos. El desayuno, estupendo. Pero lo mejor, sin duda, fue lo bien cuidada que estaba la habitación, dotada para que se sintieras incluso mejor que en casa. Muy bien...
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