Estuve cuatro días, en septiembre 2011; yo solo. Buscaba paz y montaña, por eso elegí Pré-St. Didier. Y acerté con el pueblo y con el hotel. Desde la ventana de la habitación (muy acogedora) se puede ver el Mont Blanc. ¡Impresionante! Y el personal muy amable.
Pero el hotel puede mejorar en dos aspectos, en mi opinión: estimular el silencio...
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