Irene es una gran anfitriona, cuida todos los detalles, la casa es especial, no es lujosa porque esta construida en armonia con el la isla, y decorada con detalles de quien viajo por el mundo, el desayuno es riquisimo, sabores de la isla con un toque frances.
La ubicación es muy buena, solo no se recomienda para personas con movilidad...
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