Muy cerca del pueblo y de su famoso castillo, nos quedamos allí una noche y la verdad es que fue un acierto. La dueña super amable nos sirvió un desayuno estupendo. La habitación muy limpia y cómoda. El sitio está un poco retirado, pero en un sitio bonito, rodeado de conejitos, muy graciosos. Un lugar tranquilo y apacible!
