Pasamos una noche en el Fontana del Papa antes de nuestro crucero por el Mediterráneo. Ojalá nos hubiéramos quedado más tiempo- nos encantó la cálida hospitalidad, el encantador alojamiento, el perro pastor, los jardines, y por supuesto, la comida. ¡La próxima vez volveremos por las clases de cocina!
