Un lugar para estar tranquilo, en un espacio acogedor y lleno de historía. Es una casa colonial, llena de detalles, antiguedades. La habitación agradable y amplia. La comida y los desayunos de lo mejor, abundante y con el sabor incomparable. Pero lo mejor de todo son sus anfitriones Odalis Ramos y Miguel Ángel Pérez fueron amables con nosotros, nos orientaron...
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