El lugar ideal para descubrir que el siléncio aun existe. Apacible entorno, casita pintoresca, muy cuidada en su decoración sin estridencias, muy buen gusto en todos los detalles . El propietario és un gran anfitrión, detallista, buen contertulio y discreto a la vez, junto a Eric hacen que la estancia en la Chartreuse sea del todo una gozada.Los desayunos y...
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