Cada vez que mi familia francesa viene a visitarnos, aprovechamos para disfrutar de la inigualable calidad de la carne que sirven (el buey es soberbio) y del pescado fresco que de vez en cuando nos ofrece Emilio. Es fantástico el trato, el servicio y la profesionalidad.
Un compendio de cualidades que hacen que no podamos resistirnos a visitarles cada vez...
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