es un lugar pequeño y bonito. Un poco difícil de encontrar al principio, pero realmente merece la pena. La comida es buena, el cocinero es amable y un antiguo campeón de esquí! El ambiente es cálido y acogedor. El menú varía un poco todos los días dependiendo del estado de ánimo de cocinar y disponibilidad de productos. Los "Saboya" platos...
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