Tuve la oportunidad de cenar en Corteza Amarilla en mi primera visita a Costa Rica. Realmente me enamoré del lugar, decorado muy centroamericano, cautivante, las plantas, los muebles, todo. Cenamos afuera, la atención fue muy cordial y rápida. La comida buenísima! Los tragos riquisimos. Los postres quizas fueron la parte mas floja. Muy recomendable.
