El sitio tiene cierto encanto y está regentado por un sudafricano. Lo mejor las pizzas, grandes, buena masa y muy variadas. Pero ojo que hay gatos (sí sí, gatos) que corretean a sus anchas mientras comes. A mí eso me echa mucho para atrás. El servicio normalito y los precios, pues extraños: botella de agua grande a 3,25 eur; las...
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