Hemos visitado "36 cadires" dos veces, la anterior con otra pareja en invierno de 2010. Cocina voluntariosa con resultados dispares. Ensaladas optimizadas y en general todo correcto. Cuando algo no ha gustado, no nos lo han cobrado (por ejemplo, rape al pesto). Referencias de vino espectaculares a precios de tienda o ligeramente inferiores. Servicio peculiar pero atento.


