Es un restaurante familiar, pero 100% profesional, los platos son sencillos, muy buenos y abundantes, especialmente la escudella y carn d'olla tipica catalana. A pesar de estar escondido, por su fama, calidad y precio, tienen lleno casi siempre, su trato afable y buen servicio atraen a fraceses y españoles. El pueblo merece dar una vuelta ya que es pequeñito pero...
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