Es visita obligatoria cada vez que vamos a La Habana. Desde muchisimos años un clásico para comer pollo, aunque yo personalmente casi prefiero el arroz con frijoles, que es extraordinario. Es verdad que se ha masificado bastante con los grupos turisticos, pero sigue manteniendo un buen nivel de calidad. El servicio es amable y profesional. A veces casi demasiado expeditivo,...
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