Comimos nuestra última cena antes de volver a casa con Encanto. Nuestro taxista nos dejó de en frente de este pequeño lugar en una zona residencial tranquila. Al entrar nos recibió el dueño y dada nuestra mesa reservada. Estaba tranquilo esa noche, sólo otras dos mesas sentado.
Comenzamos con algunas bebidas y luego ordenados sus tartas de maíz - muy...
Más
