Esta encantadora trattoria es en la franja más unhospitable de Yonge Street Plaza, al lado de un no nos tienda traviesos, pero por dentro es cálido, hospitalario, y lleno de cosas buenas. Nuestro grupo de diez fueron calurosamente por la anfitriona y nuestro camarero sonriente. El menú ofrece algunos peculiares y delcious entrantes, y nos encantó el lumachi (caracoles) y...
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