Rafa, el dueño, a mi parecer y el de mi esposa nos ha dado un trato que sin conocernos, roza la de amistad. Un descubrimiento al callejear por el pueblo a primera hora de la mañana y ser el unico establecimiento que "nos abrio" para tomar un cafe.
Pescado fresco de calidad, una racion de lapas increible, un malvasia blanco...
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