Nos habían recomendado este restaurante con intensidad, y fuimos a cenar después de un día agotador por Londres, dos parejas, carta un poco abrumadora y con platos de nombres impronunciables, y que era imposible saber de que se trataba, dado que el maitre era de esos ingleses que se empeñan en pronunciar de manera que no se le entienda y...
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