Es un lugar especial, el invernadero del Kensington Palace donde se ubica el salón de té para degustar y compartir el ritual británico de tomar un té rodeado de turistas y de locales. La atención es mala, oersonal arrogante y bastante cínico. Pero vale la pena ir para degustar las tartas, scones, y exquisitos dulces acompañando un té a precio...
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