Celebré allí mi cumpleaños. Nos decidimos por un menú degustación que cumplió todas nuestras expectativas. Comida local (el pan de soda y el salmón incluido) cocinado con maestría. El ambiente del comedor, silencioso, con la luz tamizada que entra de la calle (está en un semisótano), los manteles de hilo, la buena cubertería... la factura está en consonancia, pero... ¿cuantas...
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